Una mirada histórica y literaria de la homosexualidad: un argumento sobre la “lucha” entre los que la defienden y los que la desaprueban

12 de junio de 2015, año en que los diputados federales aprueban la legalidad del matrimonio homosexual en México; en efecto es una noticia que trae consigo muchas reflexiones, tanto de los de que están a favor como en contra de dichas preferencias sexuales y morales. Es una realidad la penosa batalla que se da entre diferentes grupos sociales, con pensamiento diferente respecto a un sólo aspecto moral de la vida de los individuos. En mi contexto he visto al menos a dos grupos que luchan básicamente: Cristianos católicos (ya sean romanos o protestastes) y los que se dicen ateos o sin un ligamento fuerte hacia la religión cristiana, sino quizá un poco modificable o permisible con los principios básicos del cristianismo.

En este texto no quiero condenar a aquellas personas que tienen confusiones, deseos o prácticas homosexuales; no creo que sea ese el sentido de un argumento literario para hablar de este tema, tampoco quiero decirles que lo que hacen “simplemente está mal”, pues ¿quién sería yo para dictar lo bueno y lo malo de una sociedad, sólo un individuo más al que quizá el lector odiaría si escucha mi punto de vista.

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Jacques Derrida, filósofo francés, postestructuralista, fundador de la teoría deconstructiva que habla sobre lo marginal y lo central.

Hablemos un poco sobre historia y filosofía en el contexto literario, Para Jacques Derrida y Michael Foucault,  el problema de una sociedad era el aspecto central que tenía, ya que obligaba a tener otro marginal, lo cual significaba un efímero acuerdo entre la misma sociedad, específicamente la occidental. La teoría de la Deconstrucción* resultó ser exitosa por su buen análisis de la realidad que se abordaba en los años 1900, volcar la centralidad o el dogma principal (cristiano) era la respuesta para todo tipo de marginación social. Le siguiron Julia Kristeva, Jacques Lacan, Judith Butler, entre otros teóricos deconstructivos; dichos personajes abordaron la teoría de la deconstrucción a sus diferentes esferas de estudio: literatura, psicología, sociología, etc. Por ejemplo, Roland Barthes un teórico literario, habla acerca de los signos como convencionalismos sociales, es decir, “lenguaje no es para lenguaje”, sino que “lenguaje es para ideología”; dicho en otras palabras: la deconstrucción dejó de estar en la esfera lingüística y brincó a la esfera ideológica.

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Judith Butler, filósofa post-estructuralista, autora del libro “Género en disputa”, principal fundadora de los movimientos feministas y homosexuales, creadora de la “teoría queer”.

Poco a poco se fue desarrollando las diferentes tipos de extensiones de este “estudio literario”, hacia otras esferas de la realidad; los grupos feministas se armaron de valor y fueron tomando solidez respecto a sus fundamentos y creencias de cómo se debería estructurar la sociedad. Los grupos homosexuales llevando la bandera de Michael Foucult y Judith Bootler tenían argumentos sustentables para entrar en la sociedad occidental que Derrida diría “centralizada”; pero ¿qué es lo que Butler y Focualt dijeron básicamente? En pocas palabras era un argumento parecido a este: el sexo es algo natural y el género es cultural, el discurso oficial de occidente margina al otro (homosexual), por lo tanto se debe considerar a éste con el mismo valor que el otro (heterosexual).

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Filósofo postestructuralista, autor de “Vigilar y castigar”, tres tomos sobre “Historia de la sexualidad”.

Michael Focault hablaban de una gran violencia a lo marginados que eran los individuos homosexuales o considerados como no obedientes al dogma cristiano. En efecto la sociedad occidental en gran medida no consideraba de manera literaria a los homosexuales con la misma dignidad que a los heterosexuales. ¿Tenían motivos para anhelar una defensa y argumentos que les dieran dignidad?, ¿no acaso si alguien te oprime, tu naturaleza será una reacción que te saque de aquello que te está encerrando y tu anhelo es libertad respecto a tus decisiones? Con sus quizá excepciones, me parece que la mayoría de nosotros anhelaría justicia hacia quienes nos marginan, discriminan u oprimen. No me refiero a que no estemos dispuestos a amar y respetar al otro o no tengamos conciencia de lo bueno y lo malo, sino a que, la molestia y el desprecio genera incomodidad, inquietud, etc. Es decir, el mismo Jacques Derrida declara sentirse “marcado por toda su vida” por el sufrimiento que tuvo en su infancia. Estamos hablando de un aspecto real de la vida social e individual.

Por su puesto que sí tenían motivos, por su puesto que ellos no experimentaron una verdadera justicia. Por supuesto también que sus deseos estaban siendo expuestos en su teorías; ellos no fueron en ninguna manera “neutrales u objetivos”, ellos tenían una postura definida: Homosexualismo. Pero ¿acaso todos los grupos homosexuales tuvieron y han tenido esta historia de opresión a la cual la única solución es luchar y levantar la bandera gay? No me parece que sea adecuado establecer un universal, creo que hubieron personas homosexuales que encontraron cómo lidiar con sus preferencias, es decir; es evidente que se genera una angustia por no ser aceptado por zero-1Dios y por la sociedad, pero ¿todos han tomado esa postura subvertiva? ¿se convirtieron al cristianismo y fueron parte de la ideología predominante? Bueno, eso no lo sé, creo que haría falta un buen estudio sobre ese aspecto histórico y una buena investigación cuantitativa. Pero lo que si se es que sí existieron y existen personas que han encontrado justicia hacia sus preferencias sexuales, y es conforme a su propia creencia, evidentemente si; pero al menos logran encontrar respuesta y un buen argumento de cómo ser plenos interior y exteriormente; de cómo resolver el conflicto de “marginado y central”.

Es decir, ¿necesito entrar al grupo dogmático de los cristianos para ser feliz, libre, pleno, aceptado? No creo que esa sea la respuesta para un deseo o preferencia sexual, en definitiva si eres cristiano este no debe ser el argumento base coherente de tu cosmovisión; ya que nadie es salvo por entrar a un grupo, nadie es salvo por “aceptar ser parte de…”. Si 50285_93606844821_602757_n-horzno eres cristiano y crees que los homosexuales deberían ser aceptados y tener los mismos derechos ante las leyes gubernamentales “dominantes”, me parece que tienes un justo deseo, el mismo que yo anhelo y no precisamente es un deseo que sólo tienen los homosexuales; yo no soy homosexual y también anhelo justicia, respeto, cumplimiento de las leyes, que no me opriman, que no me discrimine, etc. es decir, también los heterosexuales anhelamos esto; creo que estos son deseos que tenemos todos los seres humanos (en diferentes maneras, pero la base es la misma). Yo invitaría a pensar de manera objetiva los fundamentos de las filosofías y teorías que han plantado este pensamiento en defensa y a favor de la homosexualidad, y argumentarlo con la filosofía cristiana y verdad bíblica. 

La diferencia de ideas nos genera tanto problema porque como dice Jacques Derrida: al otro lo marginamos; mi pregunta sería ¿será posible que seamos capaces de tener una convicción y a la vez considerar al otro como más importante que tu mismo?, ¿seremos capaces de dar la vida por el otro sin importar qué tipo de moral tenga?, ¿podemos desear justicia para aquellos que no piensan como nosotros?, ¿les daremos una respuesta a sus preguntas o sólo les condenaremos?, ¿nos preocuparemos por su dignidad, por su psiqué o alma, por todo su ser o sólo abogaremos para cumplir ciertas normas?, ¿qué actitud tendremos los cristianos que profesamos amar a Dios y vivir en la Gracia de Cristo?,

En conclusión, el asunto de legalidad del matrimonio homosexual no es nada sencillo de explicar en unas cuantas hojas, requiere de un análisis muy profundo sobre las leyes, la formación de ellas, etc. Pero, me parece que cambiar las leyes jurídicas no sería suficiente para “resolver” el aspecto moral de los individuos en una sociedad; es decir, cada persona tiene una moral, una conciencia que decide lo que es bueno y malo, lo que prefiere o no, el problema no está en lo externo sino en lo interno. Entender la realidad tangible como la intangible creo que es aquello que da luz a cada persona. El problema de cada persona no es sólo un aspecto social, sino es igual individual; tener un buen fundamento personal respecto a quién es, de dónde viene, a dónde va, quién es, porqué es, para qué es, cómo es, etc. Esto es aquello que necesita resolver para que pueda tener una armonía en su mundo, en su realidad. Lo importante no es sólo si al homosexual le gusta alguien de su mismo sexo, y al heterosexual le gustan los del sexo opuesto (como Dios lo ha establecido), sino quiénes somos tanto unos como otros respecto a nuestra condición moral; qué decidimos creer qué es la Verdad y cómo dirigiremos nuestra vida es lo que importa en primera instancia. Como dije al inicio, yo no soy quien dicta lo bueno y lo malo de todo el cosmos; sólo quien tiene la Autoridad Total es quien pudiera ser Juez de la humanidad, sólo Dios. Si tienes problemas con entender esto, creo que hace falta hacerte más preguntas sobre las diferentes formas de entender la realidad que han planteado los filósofos, teólogos, científicos, etc., a lo largo de la historia, he aquí un asunto más importante para argumentar en nuestra época.

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Este pequeño ensayo no ha pretendido dar una solución o única y última respuesta al asunto de la legalidad del matrimonio y la respuesta de los cristianos, pero sí ha pretendido plantear preguntas y reflexión sobre una realidad visible en nuestra época. Tampoco pretendo aceptar o estar a favor de la homosexualidad, en definitiva NO ESTOY DE ACUERDO; pero creo que como cristianos debemos de ver un poco más, en vez de caer en la tentación de mostrar un moralismo condenatorio disfrazado de “verdad”. A los cristianos les digo: creo que nos falta generar más argumentos académicos desde nuestras áreas de estudio para defender aquello que Dios ha establecido. Creo que debemos y podemos ser luz para aquellos que luchan con deseos homosexuales pecaminosos, creo que necesitan ver su vida a través de la Verdad Bíblica, y saber que si hay algo OBJETIVO Y VERDADERO: LA PALABRA DE DIOS; y ella nos enseña a cómo vivir.

*Deconstrucción: Habla de romper un discurso y transformarlo en otro, lo marginado se pasa a lo central. No existe una única forma de leer el texto, puedo cambiar el orden jerárquico de él. La unión que tiene con el texto es que esto paso a un plano ideológica y moral, pero en primera instancia se hablaba del texto literario.

Br. Literatura Latinoamericana: Silvia Polanco Euán

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